Saltar al contenido principal

Dónde trabajamos

República Dominicana

Summary
En las zonas rurales de la República Dominicana las tasas de deserción escolar son altas y las oportunidades de empleo escasas, pese al enorme potencial turístico del país. A la vez, sus ecosistemas protegidos enfrentan amenazas ambientales crecientes por la mala gestión de residuos.

Contexto

Conflict background

A pesar del enorme potencial turístico de zonas como Las Galeras, en la Península de Samaná —reconocida por playas paradisíacas como Playa Frontón, La Playita y Playa Grande, la Cueva Duarte y la temporada anual de avistamiento de ballenas (diciembre–febrero)—, muchos residentes viven sin acceso a capacitación técnica o empleos dignos, trabajando de manera informal en condiciones precarias e inestables.

El país cuenta con 27 áreas protegidas, entre ellas el Parque Nacional Monte Cristi, creado en 1983, que abarca aproximadamente 550 kilómetros cuadrados y alberga manglares costeros, bosque seco, el amenazado solenodonte de La Española y uno de los arrecifes coralinos más largos y vitales de América Latina.

Aproximadamente el 95% de los desechos aún se vierten en vertederos abiertos o sitios no controlados, con graves consecuencias para la salud pública y los ecosistemas terrestres y marinos. Los lixiviados contaminan suelos y acuíferos y pueden llegar a ríos y estuarios, amenazando la subsistencia de comunidades que dependen de la pesca y el turismo.

Además, cientos de miles de personas de origen haitiano y afrodescendiente fueron desnacionalizadas tras la sentencia del Tribunal Constitucional de 2013, conocida como “La Sentencia” (TC/168/2013), dejando a alrededor de 20.000 personas apátridas, sin nacionalidad, protección legal ni derechos fundamentales.

Nuestro trabajo en República Dominicana