Centro Cultural. Una nueva oportunidad para 47 familias desalojadas
La situación
En 2011, 47 familias dominicanas fueron desalojadas de sus hogares y reubicadas en La Guazuma, una zona rural de Las Galeras, en Samaná. Durante más de una década vivieron en extrema vulnerabilidad —a menudo separadas entre sí y sin acceso a espacios educativos o comunitarios. En 2022 fueron finalmente reasentadas en un sector rural ubicado en la cima de una colina, a unos 15 kilómetros del centro urbano más cercano.
En las zonas rurales de la República Dominicana, las tasas de deserción escolar son altas y las oportunidades de empleo escasas. Las familias de Villa Progreso carecen de empleo o trabajan sin protecciones sociales; los niveles educativos son bajos y la escolaridad mínima. Aisladas en una colina y con apenas un par de motocicletas como medio de transporte, permanecen desconectadas de las oportunidades que el pujante sector turístico podría ofrecerles.
Las Galeras forma parte de la Península de Samaná, un destino turístico de primer nivel reconocido por playas como Playa Frontón, La Playita y Playa Grande, así como por la Cueva Duarte y la temporada anual de avistamiento de ballenas (diciembre–febrero). Este vibrante sector representa una gran oportunidad para el desarrollo económico —pero solo si las comunidades locales tienen acceso a educación, capacitación y empleo justo.
Qué estamos haciendo
Ante esta realidad, WTTW, en colaboración con la ONG local DUNA, tomó acción. En marzo de 2025 reabrimos el Centro Cultural Villa Progreso, transformando un solar abandonado en un espacio vibrante de aprendizaje, comunidad y dignidad, con una metodología participativa y una fuerte implicación de las mujeres, quienes enfrentan las tasas más altas de desempleo y exclusión.
El centro ofrece una sala de juegos basada en el concepto de aprender jugando, para el desarrollo infantil temprano; clases de refuerzo académico para niños y adolescentes con retrasos educativos; talleres artísticos y vocacionales para adultos (costura, reciclaje, cocina, masajes, carpintería, electricidad y más); clases de inglés con oportunidades de inserción laboral en el turismo; un centro comunitario de computación; y actividades culturales, recreativas y comunitarias que fortalecen el tejido social. No es solo un lugar de aprendizaje, sino también de cuidado, empoderamiento y transformación.
¿Cómo puedes ayudar? Dona para cubrir materiales, meriendas escolares y salarios de maestros locales. Apadrina un niño: con solo $15 al mes, un niño puede acceder a educación, aprendizaje y crecimiento. Organiza colectas para donar libros, juguetes educativos, tecnología o mobiliario escolar. Haz voluntariado en una experiencia comunitaria inmersiva ([email protected]). Comparte la historia. En Villa Progreso, el progreso es posible —las familias son resilientes, solo necesitan una oportunidad.