Puentes del Desierto. Donde otros siembran minas y dolor, nosotros levantamos bibliotecas y jardines de esperanza
La situación
Durante más de 50 años, más de 173.000 saharauis han vivido como refugiados en el desierto de Tinduf, Argelia —conocido como el “desierto de los desiertos”. Fueron desplazados por la fuerza de su tierra natal, el Sáhara Occidental, la última colonia de África y uno de los 17 Territorios No Autónomos reconocidos por las Naciones Unidas. Su exilio está reforzado por un terraplén militar de 2.770 kilómetros construido por Marruecos y fortificado con más de 9 millones de minas antipersona.
Aunque cada Wilaya (distrito) cuenta con escuelas, las condiciones son precarias. La mayoría de los docentes son padres que ofrecen su tiempo de manera voluntaria, pero las escuelas carecen de infraestructura, recursos y oportunidades de formación. Muchas funcionan sin bibliotecas, libros, colores ni instrumentos. En este contexto, la infancia —en lugar de ser una etapa para la imaginación y el crecimiento— se convierte en un acto de resistencia.
Cuando regresamos a los campamentos en febrero de 2025, visitamos varias escuelas, incluida Abda Mohamed en Smara, donde 700 estudiantes comparten solo 15 libros. Una cancha de voleibol se reduce a dos postes y una red rota. Los maestros suplicaban libros —ventanas al mundo— junto con impresoras, cuadernos y, sobre todo, apoyo y formación constante.
Esta dura realidad contrasta con la fortaleza, la hospitalidad y el compromiso inquebrantable del pueblo saharaui, que concibe la educación no solo como un derecho, sino como un pilar de dignidad, identidad y libertad. Muchos hablan cuatro idiomas: árabe hassanía, español (pues el Sáhara Occidental fue la 54ª provincia de España), francés e inglés.
Qué estamos haciendo
En WTTW, en alianza con educadores saharauis y organizaciones locales, lanzamos el proyecto “Puentes del Desierto” —una iniciativa diseñada para crear espacios vibrantes donde la creatividad, el aprendizaje y la esperanza florezcan, incluso en el corazón del exilio. Actualmente trabajamos en tres centros educativos para establecer bibliotecas, salas de arte y música, áreas de juego y pequeños huertos comunitarios con plantas adaptadas al desierto como moringa, aloe vera y cactus. Para sostener estos esfuerzos, enviamos aproximadamente una tonelada de material escolar cada dos meses.
El proyecto está liderado en terreno por Amma Sahla, una joven saharaui de 18 años, miembro oficial de WTTW y coordinadora del proyecto. Su liderazgo garantiza autenticidad cultural y confianza comunitaria, además de generar oportunidades laborales significativas. Cada febrero también realizamos talleres de formación docente. Beneficiarios: Escuela Mártir Abda Mohamed (Wilaya de Smara), 700 estudiantes; Escuela 8 de Marzo (Wilaya de El Aaiún), 480 estudiantes; y Jardín de Infancia de Ausserd (Wilaya de Ausserd), 220 estudiantes.
Cómo puedes ayudar: dona para cubrir gastos de envío y adquirir recursos (unos 2 € por kilo; aproximadamente una tonelada cada dos meses); apadrina a un niño por solo 7 $ al mes; organiza colectas de libros, juguetes, material escolar, instrumentos musicales, mochilas o semillas; conecta tu escuela o centro cultural con un centro educativo en los campamentos; u organiza eventos de sensibilización. A la sombra del muro de ocupación más largo del mundo, elegimos levantar bibliotecas, jardines y puentes de dignidad en el desierto.